El invierno llega a su fin y con él llega el momento de despedirnos (por unos meses) de nuestros jerséis favoritos, bufandas tejidas a mano y calcetines de lana merino. Pero antes de doblarlos y meterlos en el armario, hay un ritual imprescindible que marcará la diferencia entre reencontrarte con ellos en perfecto estado el próximo otoño o descubrir que el tiempo no ha pasado en vano. En Don Ovillo lo sabemos bien: una prenda de lana bien cuidada dura toda la vida. Sigue leyendo este blog para conocer cómo lavar y guardar tus prendas de lana hasta el próximo año.
Por qué la lana merece un cuidado especial

La lana es una fibra natural viva. Sus escamas microscópicas la hacen única termorreguladora, resistente, suave, pero también la convierten en vulnerable si no se trata con mimo. El calor excesivo, la agitación mecánica y los detergentes agresivos son sus tres grandes enemigos. Conocerlos es el primer paso para proteger tanto las prendas compradas como las tejidas con tus propias manos.
El lavado: el paso más crítico

Antes de guardar cualquier prenda de lana para el verano, es fundamental lavarla. Aunque parezca limpia, los restos de sudor, aceites corporales y olores pueden atraer polillas y deteriorar la fibra durante el almacenamiento. Sigue estos pasos:
1. Lee siempre la etiqueta. Muchas lanas admiten lavado a mano y algunas incluso a máquina con programa delicado. Si has tejido tú misma la prenda con ovillos de donovillo.com, consulta las instrucciones del ovillo para conocer el comportamiento específico de esa fibra.
2. Usa agua fría o tibia, nunca caliente. Los cambios bruscos de temperatura y el calor son los principales causantes del afieltramiento. Mantén el agua por debajo de los 30 °C.
3. Elige un detergente específico para lana. Los detergentes convencionales contienen enzimas que atacan la proteína de la lana. Opta por productos suaves, con pH neutro o específicos para fibras delicadas.
4. Nada de frotar ni retorcer. Sumerge la prenda con suaves movimientos y presiones. Al aclarar, no escurras: envuelve la prenda en una toalla y presiona para absorber el exceso de agua.
5. Sécala en horizontal. Nunca cuelgues una prenda de lana mojada: el peso del agua la deformará irremediablemente. Extiéndela sobre una superficie plana, dándole su forma original, y déjala secar a la sombra lejos de fuentes de calor.
Cómo guardar la lana correctamente

Una vez limpia y completamente seca (y esto es clave), nunca guardes lana húmeda, cuando llega el momento del almacenamiento. Aquí es donde muchas prendas sufren daños evitables.
- Dóbla, no cuelgues. Las perchas deforman los hombros y estiran las fibras con el tiempo. Dobla las prendas con cuidado y apílalas.
- Usa bolsas o cajas herméticas. El enemigo número uno de la lana guardada es la polilla. Almacenar las prendas en bolsas zip, cajas herméticas o fundas de tela bien cerradas es la primera línea de defensa.
- Añade repelentes naturales. Las bolas de cedro, la lavanda seca o las hojas de laurel son aliados naturales contra las polillas. Evita la naftalina tradicional, ya que sus vapores químicos pueden dañar las fibras y son perjudiciales para la salud.
- Elige un lugar fresco, seco y oscuro. La humedad favorece los hongos y la luz solar directa descolora y debilita las fibras. Un cajón o armario interior es ideal.
- Guarda por separado si hay mezclas. Si tienes prendas de lana junto a otras de fibras sintéticas, asegúrate de que estén bien aisladas para evitar transferencias de pelusa o electricidad estática.
Un consejo extra para las tejedoras

Si tienes restos de ovillo guardados, este es también el momento perfecto para revisar tu stash. Guarda los ovillos en bolsas individuales, lejos de la humedad y la luz. En Don Ovillo, encontrarás una amplia selección tanto de lanas para que, cuando llegue el frío, ya tengas preparado tu próximo proyecto, como de materiales para tejer más frescos y perfectos para el verano, como el hilo bikini y el hilo cuquillo.
Cuidar bien tus prendas de lana no solo las preserva: es también una forma de honrar el tiempo, el cariño y los puntos que pusiste en cada una de ellas. Ahora que ya conoces cómo lavar y guardar tus prendas de lana hasta el próximo año, solo tienes que llevar la teoría a la práctica.






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